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¡Llama a la comadrona!

Libro · 2013

Pasa el Test Violeta

10/10

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Descripción

Memorias de la joven enfermera Jenny Lee como comadrona en prácticas en los años cincuenta en el Convento Nonnatus, situado en uno de los distritos más pobres de Londres. A mediados del siglo pasado, la vida en el East End de Londres era tan dura que una chica de veintidós años necesitaba agallas y humor para soportarla y comprender qué se escondía detrás del rostro maquillado de una prostituta o la chulería de un ladrón. Cuando la joven enfermera Jenny Lee llega a la Casa Nonnatus, no sabe que es un convento; allí ha sido enviada para completar su formación como enfermera y especializarse en la profesión de comadrona. Bajo la mirada experimentada y humana de las religiosas que gobiernan …

¿Hay perspectiva feminista en ¡Llama a la comadrona!?

Si te preguntas si hay perspectiva feminista en el libro ¡Llama a la comadrona! (2013), esta es la respuesta de quienes ya la han evaluado: sale bien parada: la comunidad del Test Violeta le da un 10 sobre 10 y la marca en verde, es decir, no detecta sesgos sexistas relevantes. El veredicto se basa en 1 evaluación independientes.

Lo que mejor funciona: ruptura de estereotipos (2/2), presencia propia (2/2), sin hipersexualización (2/2), sin romantización de la violencia (2/2), agencia propia (2/2). Son los criterios en los que el libro ¡Llama a la comadrona! obtiene mejor puntuación media.

Resultado final: pasa el test violeta. Recuerda que el Test Violeta es una herramienta orientativa y colectiva: si tu lectura es distinta, puedes evaluar el libro ¡Llama a la comadrona! tú misma y mover la media.

Desglose por criterio

  • Ruptura de estereotipos2/2

    Estereotipos de referencia: mujeres débiles, pasivas, enemigas de otras mujeres, que lo dejan todo por amor; hombres fuertes, que no muestran sus sentimientos, salvadores.

  • Presencia propia2/2

    Pueden ser madres, novias o hermanas, pero no están ahí solo por eso.

  • Sin hipersexualización2/2

    Ejemplos: descripciones físicas o sexuales del cuerpo femenino que no aportan nada a la trama, lenguaje que reduce a la mujer a objeto de deseo, focalización constante en su atractivo desde una mirada masculina.

  • Sin romantización de la violencia2/2

    La violencia no se confunde con amor ni se presenta como deseable o aceptable.

  • Agencia propia2/2

    Ellas deciden y mueven la trama, no solo reaccionan a lo que hacen ellos.

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